La noche ejerce sobre mi el poderoso manto de la tranquilidad,pues todos duermen y ya nadie se fija ni recuerda mi existencia,no se ven nubes en el cielo azul,ni hay cielo donde llega la niebla. Agotados se caen los párparos,y a si el faro no guía al barco que ha de llegar con sus propios medios, y allí se queda a merced del viento,dueño de su suerte.
Oscurecete ya,haz que las ranas croen, que los vencejos se levanten y silben sobre el terraplén y carge la noche de amenazas en las sesgadas horas en las que se me pueden confiar una pluma.
Preciosas palabras para una noche oscura a la luz de una vela...
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